Hace unos años dimos la batalla por la democracia. ¡Y la ganamos!
Ahora tenemos que dar otra. Tan dura y acaso tan grande como aquélla. Y tenemos que ganarla. Porque si no lo hacemos, lo perderemos todo. Y todo, es Todo, con mayúscula.
Es una batalla dentro de la democracia. Porque tenemos señales de un cáncer que puede ramificarse. Nos estamos corrompiendo. Y al olor de la corrupción están llegando moscas, como si ésta fuera miel. ¿Recuerdan aquello de:”A un panal de rica miel muchas moscas acudieron y por golosas murieron presas de patas en él”, recuerdan?
Pues bien, están

