por Nicolás Leyton
Presentada en el Festival de Venecia el año 2007, Woody Allen no sorprende, pero no deja de gustar; una película limpiecita, con buena música y un excelente guión. El trabajo de una narración sencilla con un sello propio, y como el mismo director y escritor dijera, retrata que “la vida es algo tremendamente trágico con momentos cómicos”.
(Read more)
