Los países europeos están exigiendo que la elaboración de productos alimenticios genere el menor CO2 posible, en el proceso que denominan "Huella de carbono".
“Cuánta energía se gastó y cuánto CO2 (dióxido de carbono) se liberó al ambiente desde que se empieza a trabajar la tierra para poner una semilla hasta que llega ese producto al consumidor. Y mientras menos, mejor.”
El dióxido de carbono (CO2) es, sin duda, el gas más nombrado en las últimas décadas debido a que esta molécula, producto de la respiración de los seres vivos, se ha convertido en un enemigo público, por su capacidad
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