Y di vuelta la llave en la cerradura como si nada.
Empujé la puerta y chocó con la muralla con el mismo ruido de siempre.
Tiré los zapatos bajo la cama como si estuvieses allí mismo, o en la pieza de al lado, o quizá en la plaza.
Puse la tetera caliente sobre la mesa de madera, como antes, como todas las veces.
Y al dejar la tasa sobre la mesa, definitivamente no estabas.