Hoy conversando con un par de amigos, llegué a plantearme lo siguiente:
A veces tenemos 2 lados para hacer las cosas. Un lado bueno, que me alienta a seguir, y otro "malo", que me influye al rechazo de las cosas que pretendo hacer.
Todo esto en cualquier ámbito, afectivo, laboral, profesional, social, etc.
Ciertamente a veces termina ganando el lado "bueno", el aventurero, que se arriesga sin medir los efectos, y que al final abre puertas a algo mejor.
Ahora, el punto es que cuando entra en conflicto el lado "malo", se convierte todo en una osadía.
Me ha pasado,
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