Como buen pollo escritor, me gusta saber no sólo la historia del
mundo aviar, sino también la de ustedes humanos. Es por eso que mi
padre siempre me ha instruido sobre todo lo bueno, lo raro y lo malo de
su mundo. Entre esas historias, una es la de este señor con nombre
simpaticón.
Este personaje, comediante y con tintes de músico, hacía reír a los
chilenos cual Coco Legrand de otros tiempos con sus entonces exitosas
rutinas a principios (Read more)