Creo que todos hemos pasado alguna vez por la experiencia de presentar una brillante idea para resolver un problema o aprovechar una oportunidad, tanto en la vida laboral como en nuestra participación en organizaciones sociales, con el decepcionante resultado de ser desechada o ignorada por la persona que debería haberla aprobado. Por Manuel Gross Osses
Sin entrar en consideraciones acerca de la calidad de la propuesta o de la personalidad del jefe, la falla nuestra pudo originarse por no aplicar correctamente algunos principios básicos de cómo “vender” una idea, lo que sintetizaremos brevemente basados en (Read more)

