Ayer en la tarde, mientras toda la segunda región se sacudía ligeramente a causa de las odiosas replicas, producto del fuerte terremoto ocurrido el miércoles pasado que tuvimos que soportar, era necesario hacer algo más que fumar un cigarrillo y esperar a que los movimientos cesaran, así que se me ocurrió pasar los temblores en la compañía de alguna buena película. Para esta particular ocasión, escogí deleitarme con 'Anonimo Veneziano' (1970) de Enrico Maria Salerno, un clásico del cine italiano y una de las cintas más románticas, nostálgicas y hermosas que he tenido la oportunidad de ver, y que nunca se borrará de mi mente. Puede ser que me haya cautivado sólo por los preciosos paisajes que ofrece la mágica Venecia, o por la descomunal belleza de Florinda Bolkan, que junto a Tony Musante logran emocionar al espectador con una historia tan intimista como conmovedora. Sin embargo, lo que uno más recuerda de esta gran película es la tremenda banda sonora que nos ofrece Stelvio Cipriani, donde encontramos canciones tan bellas como la que pone nombre al título del film, por ejemplo. Sin embargo, el momento cúspide de esta obra se encuentra en el majestuoso final, del cuál escucharemos la interpretación de "II Adagio Concerto for Oboe, and string orchestra Nº2. in C minor", originalmente compuesta por uno de los grandes de la música clásica, Alessandro Marcello. Junto con presentarles un tema ciertamente sorprendente, por su delicadeza y fina estructura (todo un clásico de la música clásica -valga la redundancia-), tendrán la oportunidad de ver una de las escenas más tristes de sus vidas; y discúlpenme si despellejo la película al mostrarles el final de ella, pero a diferencia de varias otras películas, 'Anonimo Veneziano' es tan circunstancial y con una gran cantidad de escenas de desbordante sentimentalismo, de ese honesto y que llega hasta al hueso, por lo menos en mí deja un profunda reflexión con su visionado completo y no sólo con fragmentos, incluso si este es el final de la película misma. Pero bueno, ya están avisados, acá les dejo la escena final con una música perfecta y unas miradas y frases de lujo... Ah! Por cierto, si no logran captar lo que dice Musante cuando se detiene y vuelve a grabar la canción, háganse una idea con este extracto...
Enrico, tratando de contener la emoción le habla por última vez a Valeria:
- Amor, ¿Por qué no te vas a casa mejor? Yo estaré bien, cuídate...
Valeria no aguanta más y sale corriendo del estudio. No puede soportar la idea de que el amor de su vida... su verdadero amor... pronto dejará de existir... para siempre.
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