Ninguna es mejor que la otra, sólo son diferentes, una para la mañana, para andar activado y más despierto, y otra para la tardecita, para la puesta de sol, para escribir calmo.
¿Cual me gusta más? ambas, por eso las cuido como hueso santo, se que me darán alegrías en un rato que viene luego, mi alta sativa, con sus dedos de espiga, mi pequeña indíca, como arbolito de pura calma.
¿Cuando siembro? en toda época, así, por ejemplo, cuando otros recién están germinando sus semillas, yo ya estoy un poquito adelantado, gracias a mi pequeño invernadero hecho a pulso.








