Mi alegría, mi motivación, mi total
inspiración recuperada:
Esta noche brumosa te escribo sin que tú aún lo
sepas, sin embargo, tengo la certeza que para cuando leas esto, ya sabrás de qué
se trata.
Hace algunos meses, casi un año atrás, apareciste de la nada y me
obligaste a mirarte. Sí, digo obligar porque tu esencia, tu ternura y la
inocencia hacia la vida plasmada en tus ojos me hizo hacerlo. Una vez que
descubrí quién eras, qué hacías, me he dedicado afanosamente a conocerte, de
lejos, como espectador, y a volverme parte de tu vida.
Desde un principio





