La mala compañia, esa sensación extraña que me acompaña
y que tantas veces quiero alejar.
Esa que se queda, se aferra,
se adueña de todos los espacios, se vuelve molesta.
Produce desazón.
Me inquieta, haciendo aparecer en mí
aquello a lo cual quiero renunciar.
Pasa que me desconozco a veces.
Que quiero renegar de todo esto.
No me conformo.
No soy así,
es un instante, un momento, un fragmento.
Tan solo una aparición.
Las puertas se cierran y la soledad inunda.
Obligada introspección.
Un rencuentro no escogido.
Tan solo una estación más del recorrido.