Por mucho tiempo, los humedales han sido sinónimo de zonas inaccesibles, anegadas y marginadas, insalubres focos de infección, y que, además, por su baja tasación en su plusvalía, frecuentemente son considerados como sitios sustituibles para otros fines, siendo drenados, rellenados y destinados al desarrollo urbano e industrial. A esto se suma la postura de autoridades y de la propia comunidad, los cuales muchos de ellos desconocen el verdadero valor e importancia que poseen los humedales, ya sea por desinformación o
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