Los muchachos del 68 hoy tienen sesenta años y están a punto de morir. Algunos se han muerto de pena, la mayoría se ha muerto de cáncer y el resto cuenta los segundos, antes de que su corazón deje de latir. Es el precio de la resaca. Enfundados en terno y corbata, despiertan con la boca amarga y toman píldoras para dormir. Ya ni recuerdan porqué están aquí. Todos los años, Mayo les pasa la cuenta. Porque en Chile, mayo
(Leer más)