Entonces apareció el zorro:
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente
el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la
voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el
principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le
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