Hace demasiados años leí una obra maestra de
Albert Camus, se llama “El Extranjero” y su personaje principal, Meursault,
mostraba una apatía hacia el mundo que seguramente alguien, en más de alguna vez,
ha sentido hacia lo que nos rodea.
Velódromo es de un Meursault chilenizado o mejor
dicho “santiaguinizado”, anda en bicicleta por las pistas de cemento, su polola
y su mejor amigo lo patean y quiere estar tranquilo al fin y al cabo en una sociedad
llena de estereotipos y, por supuesto, él no es uno de ellos. A modo de
monólogo Ariel Roth (Pablo Cerda) nos cuenta
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