Para construir su casaquinta en Norte de Santander, el jefe paramilitar Jorge Iván Laverde, 'el Iguano', escogió un sitio macabro.
Decidió que el mejor lugar, por su estratégica ubicación en la frontera con Venezuela, era la finca Las Palmas, que hasta entonces los paramilitares venían utilizando como fosa común para sus víctimas.
Entonces, ordenó desenterrar a más de tres docenas de cadáveres. Sobre la removida tierra de Las Palmas, ubicada en el corregimiento de Banco de Arena, municipio de Puerto Santander, levantó dos casas de habitaciones y un quiosco que se convirtieron en su guarida y centro de operaciones y
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