Luc Vinogradoff, Le Monde
El movimiento del Tea Party es dispar, compuesto de
miles de pequeños grupos, pero parece haber arrancado muy bien para
implantarse en la escena política estadounidense. A quienes pensaban
que esta arremetida conservadora, que tomó forma poco después de la
elección de Barack Obama en 2008, desaparecería o no tendría
consecuencias políticas reales, el Tea Party les ha respondido con
actos concretos: cerca de 130 candidatos bajo sus colores para las
elecciones de mitad de período, victorias inesperadas en las primarias
republicanas y, además, una considerable fuerza financiera de combate.
Etapa crucial para todo gobierno estadounidense,
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