El meo matinal, aquél requeguardado,
acumulado gracias a la extrema flojera de dejar el calentito plumón de ganso
sintético en mediados de julio, es el momento perfecto para el importante
entrenamiento: escribir tu nombre completo en el agua del guáter – apellido
paterno y materno. Con una sonrisa taquilla en ... Leer más
Llamo al móvil de mi amigo Juan. Él contesta al tiro, como es la costumbre de los cosmopolitas habitantes de los grandes centros urbanos.
Alo-o! escucho, con eco.¡Juan! ¿Tai en el ascensor, weón? No-o. – contesta, extrañando mi pregunta, nuevamente con eco.
¿Tai en la iglesia?Tampo-o-co-o… -... Leer más
Taimado surge, sin entretanto aparecer: apenas fabricado.
Crece, desarrollase, sin todavía mostrar su facha
al mundo.
Desde adentro comienza a dar señales de vida,
la guata crece despacio, pulsa, arrítmica.
Pasa el
tiempo y comienza a moverse, el cuerpo de pronto nota la existencia de un ser
viviente, inquieto.
De ... Leer más