No estaban lejos.
Las encontré, sentadas, contando historias inverosímiles, y jugando al dominó.
Eran tres o cuatro Musas que perdían el tiempo, desilusionadas de la infidelidad de sus protegidos, que desperdician el talento regándolo por el camino por donde siguen a las Quimeras, que son coquetas naturales, pero nunca se ... Leer más