En el Transantiago, aunque hay asientos anaranjados, la gente no los entrega a quienes deberían ocuparlos. Quizás, si alguna vez mejorasen la señalética, para un medio que se dice tan moderno (es tan novedoso que parece que aún es nonato), a lo mejor los pasajeros se darían por aludidos. Imagino ... Leer más