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Hay personas que tienen, definitivamente, malas vibras. Me tocó hace pocos días almorzar con varios amigos y, entre ellos, estaba uno con el ceño fruncido y hosco, en ningún momento esbozó una sonrisa ni tuvo un solo gesto de
Ni una palabra brotará en mis labios que no sea verdad. Ni una sílaba, que no sea necesaria. Viví para ver el árbol de las palabras, di testimonio del hombre, hoja a hoja. Quemé las naves del viento. Destruí los
Una Bruja Emplumada en el Tzolkin
Por:Claudia Ávila
Una mujer camina por playas, ciudades, ama, vive. Un lenguaje en sus labios. Su cuerpo no lleva ligaduras, sólo sonrisas y colores de amaneceres. La mujer observa a la muerte entre sus faldas, pierde sus ropajes de Bruja y comienza a deambular por las calles con pasos comunes sin detenerse frente a los espejos. El tiempo cubre con su capa mohosa las ilusiones y entre giros rutinarios se despierta y amanece cada día.
La trasgresión es inevitable, obligando a enfrentar los fantasmas que se encontraban entre cofres viejos. El amor entrega la fortaleza necesaria para desanudar las ataduras que un día permitió que se le impusieran. Hombres y mujeres se desnudan de mentiras, se acompañan y consuelan, se hieren, se abandonan, se perdonan, huyen y aman. Algunos están perdidos entre el cemento, otros, seguirán algunas huellas para encontrar la ruta.