Soy Ingeniera, Tarotista y Escritora de corazón. En la vida he ido aprendiendo que es en la esencia de las cosas donde habita la verdadera naturaleza. Los budistas lo llaman el Sutra del Corazón. Es como cuando el viento en invierno, comienza a deshojar una rosa, pétalo por pétalo, para luego, llevarse su fragancia con su brisa… y es esa misma brisa la que nos revela los secretos de la naturaleza cuando acaricia nuestra mejilla…
No estamos aquí por casualidad. Si optamos por caminar con el corazón guiando nuestros pasos, es él mismo quien sostendrá nuestro andar, porque ahí mora la naturaleza de nuestra esencia divina. A medida que avanzamos a través de la Verdad, ella misma nos ira purificando del dolor y limpiando las heridas… A veces hay que esperar en el crisol del fuego al alma que se purifique a las altas temperaturas, pero luego, convertidas en cenizas, el corazón renace con vestiduras más livianas y con una nota vibracional mas alta… Es la ley que decreta el renacer cada noche que acaba un día, a la espera del alba…
Namasté, desde Chile.