El movimiento Humanista Cristiano nace de la separacion de un grupo de militantes de la DC en las ultimas elecciones presidenciales. La crisis moral y de gobernabilidad en la Concertación impulso a quienes no querían seguir siendo parte de un proyecto desgastado, sin aires de renovación alguno y en el cual los casos de corrupción cada vez mas frecuentes muestran a un oficialismo que ha perdido el rumbo.
Según las estadisticas un alto porcentaje de la población no se identifica con pacto político alguno. El MHC hace un llamado a quienes se identifican con el centro político y con el mundo Humanista Cristiano y a todos aquellos que no perteneciendo a este mundo se sientan comprometidos en construir un Chile unido, justo y mas solidario, lejos de las divisiones del pasado a las cuales gran parte del espectro político tanto de izquierda como de derecha aun se encuentran atados. En efecto, estamos convencidos de que el humanismo cristiano está más cerca de las corrientes de centro y que podemos representar el sentir mayoritario de un gran número de Chilenos que creen en la alternancia y que estan convencidos que el oficialismo ya cumplió el cometido para el cual fue creao: restablecer la democracia. Hoy vemos una concertación sin contenidos ni proyectos y una alianza que al parecer esta comprendiendo la nueva política de los acuerdos y de la integración como el único camino para la alternancia.
Por otra parte, nos preocupa el modelo de sociedad que se está construyendo: materialista y consumista. Apoyamos la economía social de mercado, pero no aceptamos la ausencia de valores y el estilo de vida que se está modelando, creemos en un país donde se garanticen los derechos fundamentales, en educación asegurando su calidad y su gratuidad para quienen no puedan solventarla, creemos en el concepto de una economia social de mercado que sea solidaria y que permita mejoras sustanciales y de fondo en salud, vivienda, entre otros .
Siguiendo a Maritain, no abandonaremos el sueño de un país inspirado en los principios del Evangelio. Aunque pluralistas y tolerantes, no compartimos la preeminencia de una izquierda de origen laico que conlleva a un humanismo materialista. Nuestra inspiración hacia la solidaridad no nace de concepciones que contraponen entre sí a clases, sino de la fraternidad, como lo anunció el cristianismo. De allí nuestra opción preferencial por los pobres. La fragilidad valórica se ha traducido en la carencia de un sentimiento fraternal en el diario vivir, a vía de ejemplo, en descarnadas luchas grupales en los partidos. Pero más grave aún, en la forma como este modelo nos ha impactado a todos, manifestándose en un individualismo extremo y hasta en una displicencia en el trato que nos damos. Nos es ajena una sociedad si sólo crece materialmente. Observamos con preocupación un Chile sin alma; recuperarla es un desafío revolucionario pues, como decía Péguy, no hay revolución si ella no es moral.
Un nuevo referente de centro interpretaría a una gran mayoría, amén de que facilitaría una definitiva reconciliación, neutralizaría los extremos y permitiría superar las heridas del pasado. Por ello, nos hemos distanciado de la Concertación y nos ubicamos en una posición autónoma de la Alianza, en una "misión puente" que convoque a quienes se identifiquen con aquel centro.
Finalmente, una interrogante crucial: el perfil de los líderes de este nuevo referente. Imaginamos personalidades de innegable estatura moral, como lo fueron, a vía de ejemplo, Clotario Blest, Jorge Alessandri o Eduardo Frei Montalva. Que reúnan en sí un conjunto de virtudes, como las destrezas técnicas de un Hernán Büchi o un Nicolás Eyzaguirre, el racionalismo kantiano de un Carlos Peña, pero que, sobre todo, se distingan por la grandeza espiritual de un Alberto Hurtado. En otros términos, que junto a la habilidad en el manejo de "variables" y "conceptos", estén imbuidos e irradien "valores".
Nosotros, con mística y realismo, asumiremos esa búsqueda; por ello, y guardando las diferencias, no podemos dejar de recordar al Bautista, quien, ante la noticia de los milagros de Jesús, envió a uno de los suyos a preguntarle: ¿Eres Tú el que ha de venir o hemos de esperar a otro?