Sellando unas cuantas cajas de cartón, doblemente reforzadas, y con un lápiz-marcador-no-se-sale-nuncaaliviaba la tarea del que iba a venir,tenía que venir, ¿cierto?
De eso estaba seguro B. quien de cuando en cuandose hacía llamar Badilla o Briones, en especial cuando le tocaba cerrar cajas.
Ahí lo veríamos nosotros, bajo una
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