Nací en la ciudad de Lota, un día jueves a las 3 de la tarde mientras un aguacero inundaba la ciudad y un ventorral ahogaba una huelga de los trabajadores de la salud. Mi madre dice que nací en silencio. La matrona habló de asfixia.
Estudié harto. Tanto que cuando llegué a la universidad me convertí en el peor alumno y en el misterio sin resolver para quienes habían sabido de mis diplomas, premios y viajes obtenidos gracias a mis promedios envidiables.
Hoy trabajo en el área de la psicopedagogía.
Tengo un amor que sí es amor y no me hace daño.
Manejo poco dinero. Comparto con escasosos amigos. Y siento un deseo imperioso de escribir.
AMÉN.