Mi vida hoy es la educación, no como sólo en el rol de facilitador de aprendizajes, sino como un potencial agente de transformación. Creo que la afectividad, la horizontalización de los roles y la formación de una comunidad dialogante y crítica, es fundamental para formar sujetos que terminen siendo agentes de cambio, ciudadanos plenos.
Esto lo aprendí desde la pobreza, desde el atropello, desde la desventaja y desde la continua esperanza de que importaba más cuidar del Otro que pasar por encima de él. Fueron cosas que aprendí en la vida, en el error, en la confianza y que hoy busco enseñar a mis estudiantes, más allá de la bella biología que me gusta comunicar. Lo que ahora soy, a través de mis estudiantes: sus experiencias, sus esperanzas y sus futuros.
Mi experiencia con entornos virtuales de aprendizaje es limitada, de hecho, esta es la primera vez en que trabajaré con mis estudiantes a través de una plataforma de interacción de este tipo. Por lo tanto, propongo estos espacios virtuales de aprendizaje como una construcción colaborativa entre profesores y alumnos, una constante instancia de experimentación pedagógica.