Sé que debí haber sido chef, educadora de niños, diseñadora gráfica, administradora, abogada litigante, escultora, filósofa, dibujante, fotógrafa, maquetista, conductora de radio, arqueóloga, cuentacuentos, pintora, ebanista, pedagoga, lingüista, psicóloga, decoradora de interiores, antropóloga o poeta. Pero no lo hice. No
Sé que debí haber sido chef, educadora de niños, diseñadora gráfica, administradora, abogada litigante, escultora, filósofa, dibujante, fotógrafa, maquetista, conductora de radio, arqueóloga, cuentacuentos, pintora, ebanista, pedagoga, lingüista, psicóloga, decoradora de interiores, antropóloga o poeta. Pero no lo hice. No
Sé que debí haber sido chef, educadora de niños, diseñadora gráfica, administradora, abogada litigante, escultora, filósofa, dibujante, fotógrafa, maquetista, conductora de radio, arqueóloga, cuentacuentos, pintora, ebanista, pedagoga, lingüista, psicóloga, decoradora de interiores, antropóloga o poeta. Pero no lo hice. No pude. De obedecer a mis instintos, necesitaría al menos cuatro vidas para alcanzar a ser todo lo que quiero ser.
De entre todas esas opciones, terminé siendo cuasi arquitecta, historiadora, restauradora, madre, médium, pseudo columnista y bloguera.
Así es la vida.