La profanacion de tu cuerpo
nunca fue tan ansiada.
bueno,
no por este miembro,
pero ahora que no estas
las pajas recurrentes
azotan con morbosidad el ego,
el ego que nunca existio
y flagelan mi alma
como aquellos romanos
al carpintero ese
tiempo atras.
Las cuerdas invisibles,
que me atan a tu himen,
agujereado por fantasmas
y proyecciones
de mi celestial morbosidad;
no pueden ser cortadas
por los inmumerables
galopes de este caballo blanco
que azota
con sus latigos
a travez de mis fosas.
La Gente me da pena
con sus trajes formales
llenos de enfermedades
que pena me da la gente.
Los poetas me dan pena tambien
con su insaciable soledad
llenos de maldad
que pena que me dan lo poetas.
Tu, tu mi amor
me das pena
con tus fetidos latigos de
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