Periodista caleña de 36 años. Demasiado sensible, demasiado emotiva, demasiado intensa. Criada al más fiel estilo de las familias de mi Valle del Cauca: cálida, emprendedora y con el alegría del azúcar de nuetra tierra. Apasionada por el oficio, pero sobre todo por los temas que conmueven, que pasan de boca en boca, que dan de qué hablar. convencida, como el maestro Kapuscinski de que "para ejercer el periodismo, ante todo hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas".
Me gusta la salsa, la buena música, el cine, ir de paseo con mi familia, disfrutar a mi hijo de dos años y medio, leer una buena historia, escribir, tertuliar. Y creo que el oficio del periodismo debe contribuir a los cambios de la sociedad, de lo contrario nos convertiremos en simples repetidores de hechos fríos. Y eso, la verdad, no tiene sentido.