Celebrando mi cumpleaños numero "veinte-trece", decidimos celebrarlo en Buenos Aires.
Tanta opción de comidas, pero el espirito pidió a gritos que fuera carne. Vueltas y mas vueltas por la ciudad, teminamos en un restaurant tranquilo -por favor sin nombres, la mente y esa pésima mania de olvidarse las cosas después
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