Inicié mi camino de búsqueda luego de terminar una psicoterapia que no me dio ninguna respuesta a lo que yo buscaba y que, además, no me dijo nada que yo no supiera (Es lo que suele suceder)…
El primer paso de esa búsqueda me llegó al despertar un día cualquiera… REIKI… fue todo lo que escuché entre el sueño y las pocas ganas de levantarme para ir a trabajar. Sin embargo, una vez en la oficina, busqué algún taller de Reiki que se dictara dentro de los pocos días siguientes (Pues algo me urgía a hacerlo ¡Ya!). En fin, encontré un lugar y, una semana después estaba haciendo mi nivel I.
Lejos de calmarme, el Reiki me llevó a encontrar un camino de crecimiento y compromiso conmigo mismo muy fuerte, recién ahí, comenzó mi camino de sanación. Luego vino el nivel II y, entre medio, mucho estudio de las energías. Así llegué a la Radiestesia y el maravilloso uso del péndulo. También hice el seminario de la Glándula Pineal, con Fresia Castro… En fin, todo me llevaba a estar cada día más conectado conmigo mismo y mi propia divinidad, sanando mis heridas y mi propia historia, sin embargo, sentía que me faltaba algo que estaba en un nivel superior a todo lo que estaba haciendo.
Llegué a la Terapia de Respuesta Espiritual casi por accidente. Buscando gráficos para el uso del péndulo, encontré un comentario relativo a la TRE y me llamó profundamente la atención el nombre de la terapia. Busqué el sitio web y, una vez que terminé de leer de qué se trataba, me sentí que había llegado a casa, que había encontrado lo que toda mi vida había buscado (Aún sin saberlo)… Tuve que esperar cerca de 8 meses antes que se dictara el curso de TRE y, desde ese día, no he parado de dar terapia a otros como a mí mismo.
Hoy, solo puedo agradecer a Yo Superior el haberme entregado esta maravillosa herramienta de sanación.