Fui un niño feliz, por lo cual, es obvio que mi adolescencia fue una mierda, después de patalear desde los 14 a los 18, soy un post-adolescente de 23 primaveras y un carácter bastante liviano, no tan egocéntrico como para disfrutar tanto hablarte de mi, no tan humilde como para no hacerme un blog sobre lo mismo