Nací en la tierra de don Quijote, imaginé mundos que me gustaran más, me las tuve con el que me tocó vivir. Nunca conforme y poco sumiso para los tiempos que corren siempre, hallé en el magisterio y en la poesía dos caminos existenciales. Buscando la verdad me encontré con el cristianismo originario, que resume y trasciende la sabiduría de todos los sabios, el pensamiento de todos los filósofos,la ciencia de todos los científicos, la mística de todos los místicos, y niega a las religiones que se dicen cristianas.Trato de que todo eso se vaya incorporando a mi vida, y en la medida que eso sucede siento que esto de vivir es una oportunidad maravillosa para crecer, evolucionar, convertirse en la persona que uno quisiera ver en una sociedad justa, libre, pacífica y amorosa. Tengo el convencimiento de que todos semos hermanos y que cada uno es parte de todos los demás, así como de todo lo creado.