Es el principio de todo pecado. Es el orgullo desmedido y el menosprecio hacia los demás.
Pero,
sobrevalorarnos en el sexo puede estar bien para imponer nuestros deseos en la relación e improvisar en la pareja.
Saber lo que se quiere en la cama es dar un paso hacia la felicidad, eso sí, sin llegar a anular la voluntad de nuestro compañero.
Ideas: Amarnos a nosotros mismas como lo haríamos a nuestro prójimo, es el principal mandamiento de la soberbia.
Contágiate de la seguridad que da este mortal pecado y revélate. Tú tienes el poder de decir y decidir lo
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