...Eran palabras adecuadas al aire que se respiraba; fresco, frío a ratos, con un eco salobre de dolores antiguos, de tristezas pasadas.
A pesar de nublar sus ojos de miel virgen,
con el brillo puro que da el recuerdo de la
entrega limpia y total, de haber dado todo,
sin reserva, y de recibir solo el silencio de la
falta de cojones de un mal llamado "hombre"
... no derramó una lágrima.
El viento azul del mar de invierno invocó al
crepúsculo; y yo me perdí... al encontrarme
en ese instante infinito, ... Leer más