Carlos Peña, El Mercurio
¿Es sensato que el Ministerio de Educación —como acaba de ocurrir—
ponga lejos del discernimiento individual de los profesores una
enciclopedia destinada a preparar clases con el argumento de que posee
“un alto contenido erótico”? No, no es sensato. Pero ocurrió.
Un funcionario municipal —hojeando, es de suponer, la enciclopedia—
descubrió que tenía “alto contenido erótico”. Hecha la denuncia, el
ministerio decidió retirarla:
“Los contenidos —explicó José Miguel Ossa, el empleado municipal que
constató el peligro— no son compatibles con el proceso formativo ni con
lo que quieren los apoderados que se les enseñe a sus
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