Dos trascendentales personajes en este Bicentenario en la literatura universal, símbolos profundamente humanos y representantes del brevísimo movimiento
manierista, no pueden considerarse de modo separado si quiere comprenderse no sólo la obra de
Cervantes y Shakespeare , sino también los intrincados laberintos psicológicos que contiene el espíritu de cada mítico arquetipo literario desarrollado en el ser humano actual.
………Tanto el
caballero de la triste figura como el heredero a la corona danesa reflejan una postura frente a la realidad decadente de finales del siglo XVI, época convulsionada por el despegue del capitalismo como novedoso sistema de producción, el fenómeno de
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