Cuando vas por la calle te topas con infinidad de personas de toda clase y condición que revelan en su rostro distintas disposiciones anímicas.
Van unos con rostro sonriente, lleno de felicidad; les ha salido bien el negocio, han tenido suerte en una empresa, recibieron una grata noticia, se encontraron con alguien a quien aprecian…
Otros denotan preocupación: tienen problemas familiares que los acosan, situaciones económicas oprimentes, disgustos con los amigos, inseguridad en su trabajo.
Otros pareciera que van mirando hacia delante y hacia las alturas: tienen proyectos, ideas, planes que desean realizar; y eso les da fuerza y optimismo.
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