WELLINGTON (Reuters) - Fuertes réplicas y vientos huracanados
sacudieron el domingo a la segunda ciudad más grande de Nueva Zelanda,
mientras se inicia la limpieza después del peor terremoto que el país
haya vivido en 80 años.Christchurch y una amplia zona de
pueblos rurales y granjas en la Isla Sur fueron alcanzados por un
terremoto de magnitud 7,1 en la madrugada del sábado, que cortó el agua
y la electricidad, destruyó caminos y derribo fachadas de edificios. No
hubo muertos, sólo unos pocos heridos.Estimaciones iniciales de
los costes para reparar los daños provocados por el terremoto alcanzan
los 2.000 millones
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