Siempre hay buenas y muy variadas razones y excusas para no hacer las cosas. Las excusas son seductoras, tienen un poder de persuasión tremendo sobre nosotros mismos porque ofrecen justo lo que queremos, cuando lo queremos.
Y cuando nos faltan las excusas recurrimos a nuestras limitaciones.
Ahora no es necesario. Déjamelo y lo veo al rato. Hoy no, tengo muchas juntas. Es que yo no puedo hacerlo solo. Sin presupuesto y con tantos proyectos ¿como le hago?. Mi gente no tiene el nivel ni están capacitados para el rol que se les pide.
Hay gente que no ve más allá
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