Las cosas
empiezan a moverse un poco más. A medida que se acerca el día del registro y
comienzo de clases más y más estudiantes llegan a la Universidad y nuevas
caras occidentales empiezan a aparecer por el edificio. Un lujo y una alegría
poder cruzarse con alguien en el pasillo y poder decir “Hi”, no saben lo
poderoso que suena después de 5 días de sólo oír sonidos extraños (inserte
sonido de los marcianos de “señales” aquí).
Ya tengo
compañero de habitación, se llama Michael y es de Mozambique (si, es como diría
Carlitos un “ñiiiiiiii…ño” simpático (1 pa’
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