Sentados frente a una piscina vacía en el frío de la noche. Una piscina tan honda que el vertigo al asomarse a la orilla era tremendo; y tan grande como para reunir a centenares de personas dentro. Al fondo, un bosque que se confundía con la oscuridad.
Juegos de infancia, adolescencia, juventud y adultez. Son tanto los recuerdos que se esconden tras ese enorme hogar.
Recordábamos sentados frente a esta inmensidad.
Tantas alegrías, cariño, felicidad, buenos momentos.
Recordar en el silencio de la noche... como un testigo omnipresente de los años vividos.
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