Con la esperanza de comenzar una agradable semana bajé los 19 pisos -en el ascensor obviamente- y salí a la calle. En ese mismo instante, se terminó la escasa posibilidad de partir bien.
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Un pelotudo -lo mínimo y más decoroso que puedo decir- estaba mal estacionado y con la rueda trasera sobre el cesped. Recurro a la conserjería del edificio y llamo al mayordomo. Le muestro lo que sucede y me indica: "...está fuera del edificio y nada puedo hacer...".
Le pido me indique quien autorizó ese estacionamiento y le aclaro que sí debe importarle -aunque se encuentre fuera
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