Por Calle del Rey arribade San Francisco a la diestra,en casa de recios muros,vivía la Primavera.La luna que se asomabapor los ventanales erala boca de una guitarra:las cuerdas eran las rejas.
La Primavera teníacarne de mujer morena,ojos de amor y pecado,boca de dulce promesa.Manuel Rodríguez la amaba,mas otro la pretendiera:Antes que decir su nombre,mi boca firme se cierra.Sonriente y mozo era el uno;el otro, celo y fiereza.
Entre los dos militarestemblaba la Primavera.
En noches de ausente luna,llegaban ambos a verla:el uno por la ventana,el otro por franca puerta.
Los besos del que acudíasin trabas a la vivienda,eran amargos de
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