He tenido que recorrer la ciudad haciendo distintas cosas, muchas veces, y en cada recorrido miré los edificios (cuestión que siempre hago por oficio y por vicio), los paseos, las avenidas, pero más de alguna vez me fijé con más atención en los rincones... en los meaderos.... entre los vagabundos, los orines hediondos, los perros y los cartones... tras ellos muros tapizados con los "famosos" graffittis, que no le molestan a nadie hasta que te lo ponen en tu propia muralla....Observaba como el discurso político, las convocatorias anárquicas y la palabra "pico" están prácticamente erradicadas y reemplazadas por unos "demasiado"
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