Claudio Fuentes, La Tercera
El terremoto develó importantes precariedades institucionales y una no
menor fragilidad del tejido social. Las primeras se hicieron evidentes
al carecer el Estado de Chile de un sistema de manejo de catástrofes
moderno, y los velados, pero evidentes, conflictos entre la autoridad
política y la militar a partir de la madrugada del 27 de febrero.La
fragilidad del tejido social queda graficada con la constatación hecha
por la PDI en relación a que no fueron miembros del "lumpen" los
saqueadores en Concepción, sino que sectores de clase media, la mayoría
con trabajo y sin necesidades insatisfechas. Un
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