A partir de mis 40 años comencé a "terapearme". Y fue a raíz de un gran dolor; pena del alma o penas de amores. Ya me había dado cuenta que todas mis depresiones las somatizaba. En esa oportunidad andaba con un síndrome vertiginoso y con la espalda entera tiesa. Al descartar con el especialista que no era nada al oído y, asignándolo a un stress por el trabajo que realizaba, me fui dos semanas de vacaciones y volví igual, o peor. Bueno, resumiendo, la neuróloga que consulté me mandó de inmediato a un psiquiatra diagnosticándome una depresión fuerte. Y lo
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