Estimada señora,Lo primero, deberá usted disculpar la letra, y sobretodo, el papel. No están los tiempos para gastos. Lejanos están esos días en que la vida me sonreía. Justo cuando usted apareció. Yo terminaba de almorzar, los amigos palmoteaban mi espalda, otros me saludaban desde sus mesas. Y apenas la ví, quedé prendado, desde ese día y para siempre.Y te lo dije, ¿recuerdas?Caminé hasta tu mesa, tomé tu mano y te lo dije: El mundo está a sus pies mademoiselle. Y apenas te sonreiste. Y como a porfiado y testarudo no me la gana nadie seguí insistiendo, y logré llegar
... Leer más