Bastó una fotografía de hace treinta y tantos años para traspasar en forma abrupta las fronteras de cuanto mi selectiva memoria había guardado, cuantos cientos de recuerdos alojados en quizás que misteriosos recovecos de mi cerebro se activaron ante tu sola imagen.Se me apareció un cuadro difuso de paisajes de tierra seca en una gama de amarillos, cafés y ocres. Una calle larga y casas con amplios corredores de lo que solo veía lo que mis ojos alcanzaban desde el cautiverio obligado que todas las tarde debía cumplir casi como un rito o penitencia, mi gran triunfo sobre la tiranuela ... Leer más