Desde chica las aceitunas fueron un misterio. Como vivía en el sur, jamás vi un olivo. Sí boldos, litres y harto pino, pero jamás un olivo. Íbamos a la feria y el snack de rigor era la bolsita de pasas o la bolsita de aceitunas que adentro traía media rodajita de limón de adorno. Era el picoteo obligado del paseo sabatino. Ahí mismo, en ese puesto de la feria, se compraba por taza el merquén, antes de su ascenso y caída, antes incluso de que Gourmet supiera de su existencia.
No sé si habrá peor broma que darle de mascar
... Leer más